Es uno de los mitos más extendidos en verano: pensar que el maquillaje con protección solar es suficiente para estar protegidos frente al sol. La realidad es que casi nunca aplicamos la cantidad de producto necesaria para alcanzar el nivel de SPF que indica el envase, por lo que la protección real que obtenemos es mucho menor de lo que creemos.
La rutina que sí funciona
Para proteger correctamente la piel durante los meses de más sol, el orden importa:
1. Protector solar, como último paso del cuidado facial diario.
2. Maquillaje habitual, aplicado después.
De esta forma nos aseguramos de que la piel recibe la protección adecuada antes de cubrirla con cualquier producto cosmético.
¿Y la reaplicación a lo largo del día?
Aquí es donde más personas fallan. La exposición solar no se detiene a media mañana, y el protector solar pierde eficacia con el paso de las horas. Por eso es fundamental reaplicarlo, aunque llevemos maquillaje.
Para estos casos existen formatos pensados específicamente para reaplicar sin estropear el maquillaje: brumas, sticks y polvos con SPF. Son prácticos, rápidos de usar y permiten mantener la protección durante todo el día sin necesidad de desmaquillarse.
Nuestro consejo
En la farmacia podemos ayudarte a elegir el formato de protector solar y de reaplicación que mejor se adapte a tu tipo de piel, a tu rutina diaria y a tus necesidades concretas.
La piel nos acompaña todos los días. Merece que la cuidemos y protejamos también todos los días.
Consúltanos sin compromiso; estaremos encantados de asesorarte.

